Células dendríticas

Células dendríticas

¿Cómo funciona exactamente la terapia celular dendrítica?

En la terapia celular dendrítica o la inmunoterapia las células en el cuerpo, relacionadas con las fuerzas resistivas del organismo, se convierten en células dendríticas producidas por la sangre del paciente y pueden tratarse con métodos altamente especializados de modo que puedan, por ejemplo, identificar mejor las estructuras ajenas para el cuerpo y destruirlas. Con esto la inmunoterapia dendrítica eficientemente interviene en el cambio de las sustancias en las células y está dirigida hacia la individual cualidad biomolecular de las células. Este método especial hace la terapia celular dendrítica más soportable y protector que los otros métodos de tratamiento. Además, la terapia celular dendrítica puede realizarse en ambulatorio.

Historia de las pruebas científicas

Sin embargo, que durante los años 70 el inmunólogo d-r Ralph Steinman ya suponía que las células dendríticas desempeñan un papel decisivo en la activación del sistema inmune y desde entonces las básicas pruebas científicas han adquirido un gran progreso, las pruebas dirigidas a la práctica aparecieron apenas el fin de los años 90. Casi 40 años después del comienzo de las pruebas científicas de Steinman, éstas recibieron reconocimiento de la sociedad de otro modo: en el año 2011 recibió Premio Nobel de medicina, para los descubrimientos relacionados con las células dendríticas y su papel para la inmunidad adaptativa. Lamentablemente Steinman no logró recibir el premio personalmente – murió tres días antes de su entrega. Hoy la inmunoterapia dendrítica es un método de tratamiento reconocido desde hace años en Japón y los Estados Unidos. Además, la terapia dendrítica se utiliza como terapia ayudante y primaria en el tratamiento del cáncer /y otras enfermedades/. De todos modos, teniendo en cuenta el estado individual, se define la sucesión y la combinación de la terapia celular dendrítica con otros tipos de tratamiento.

Las células dendríticas – papel clave en la inmunidad

Naturalmente poseemos las perfectas fuerzas protectoras de nuestro organismo – el sistema inmune. Cada día rechaza los microorganismos penetrantes como bacterias y virus, pero es capaz de reconocer y destruir las células en el organismo que funcionan irregularmente. Así mismo nuestro sistema inmune encuentra y elimina las células del cáncer. Los médicos aceptan que algunas enfermedades surgen cuando por causa de factores genéticos o factores relacionados con el medio ambiente, nuestro sistema inmune se debilita tanto que este mecanismo de encontrar, identificar y destruir sea obstruido. Exactamente este es el punto de salida de la terapia celular dendrítica. La terapia se ocupa con el sistema inmune y con la misma cooperación de sus células resistivas. Las células dendríticas desempeñan un papel clave en la defensa inmune porque encuentran las células y los tejidos ajenos y degenerados y entregan esta información a otras células del sistema inmune, las que atacan y destruyen las células identificadas. Por esta causa las células dendríticas se llaman también células – guardas. Además, las células dendríticas son responsables para el constante flujo de información entre las células del sistema inmune. Cuando las células dendríticas encuentran una célula patógena, la descomponen y producen antígenos (= características de las superficies) de la célula patógena sobre su propia superficie celular. Así preparadas éstas migran a los contiguos nódulos linfáticos donde estimulan el sistema inmune presentando los antígenos a los linfocitos T. Como respuesta los linfocitos T se activan para identificar otras de las así relacionadas células y desactivarlas. A través de las células dendríticas se activan las células T ayudantes que penetran en el flujo de sangre, para que se muevan rápidamente hacia las células identificadas. El aflujo de otras sustancias semioquímicas ayuda para la activación constante de linfocitos T y aumenta la reacción defensiva del sistema inmune. Por último, las células dendríticas estimulan también la aumentación de los así llamados linfocitos B, que producen anticuerpos.